Desfio en la oración

El domingo pasado el Evangelio nos habló de la tan conocida parábola del sembrador y de la semilla. Se nos dijo que algunas de las semillas cayeron en tierra fértil y produjeron muchos frutos. Nuestro desafío es preparar esa tierra fértil en nuestro corazón para que la semilla florezca dentro de nosotros. ¿Cómo podríamos ser esa “tierra fértil?
Una respuesta obvia podría ser que seamos personas de oración. A través de la oración alimentamos nuestra relación con Dios y podremos estar atentos a la voluntad de Dios para nosotros. Esta es la labor espiritual de todo cristiano, especialmente para todos aquellos que han sido llamados al liderazgo ministerial. Es difícil dar a alguien más que uno mismo no posee. Las palabras del sobrecargo en un vuelo aéreo nos da un importante ejemplo: “ajuste su propia máscara de oxígeno antes de ayudar a la persona que se encuentra al lado suyo”. Entonces como líderes de ministerio, debemos comunicar nuestros propios “oxígenos espirituales” antes de ejercer nuestro ministerio a otros.
El paso lento del verano podría ser la época perfecta para hacer un desafío de oración – tomar tiempo para nuestra oración diaria. Si la oración ya es un habito para usted, entonces incremente el tiempo para la misma. Comience con dos minutos, luego cinco, aumente a diez. Desafiémonos hasta alcanzar 15 minutos de oración al día para cuando iniciemos las clases nuevamente en septiembre. (¡Pero no se detenga aquí, intente llegar a 30 minutos!)
Posted on July 13, 2011 by lcunharicchio